A 23 años del crimen hídrico por la inundación del río Salado, el exjugador de Colón, Ismael Quilez, recordó aquel 29 de abril junto a su familia en barrio Chalet y como en cinco horas el río tapó su casa.
“Lo tengo en la mente como si fuera ayer. Me acuerdo del día completo” comenzó a relatar Quilez en diálogo con “Qué temprano que arrancaste”. Aquella jornada comenzó temprano, con una sensación de incertidumbre que rápidamente se transformó en desesperación. “Mi viejo había salido con vecinos a ver si podían hacer algo con una bomba, pero volvió a la mañana diciendo que no se podía hacer nada, que el agua ya había pasado el terraplén” recordó.
Con el correr de las horas, el barrio empezó a vaciarse. “Veía que los vecinos se iban, los que podían cargaban todo en camionetas y se iban. Era desesperante porque muchos pensábamos que no iba a pasar” repasó. En su casa, una vivienda precaria donde vivían cinco personas, comenzaron a improvisar medidas para salvar lo poco que tenían. Pero el avance del agua fue tan rápido como implacable. “A las 15:30 salimos con el agua en las rodillas. En menos de una hora fue todo un caos” describió Ismael. Contó que se fueron a la casa de su abuela en Santo Tomé, pero el padre volvió a la noche y su casa ya estaba toda tapada de agua.
Recien unos 20 días después pudieron volver a su casa, pero las pérdidas eran totales. Ismael admitió que en ese momento, con 13 años, no tomaba dimensión de lo que estaba pasando. “En ese momento no caés. Después entendés todo lo que pasó, la desesperación de la gente, pelear por un plato de comida o por ropa” reflexionó.
“Son imágenes que no se borran nunca. Y lo peor es que no debería volver a repetirse” concluyó Ismael Quilez.





















