La aparición de alertas automáticas en dispositivos móviles a través de Google, advirtiendo sobre la altura del Río Salado en Santa Fe, generó inquietud en la población y el inevitable recuerdo de la catástrofe de 2003. Sin embargo, en diálogo con LT9, el ingeniero Juan Borus, referente del Instituto Nacional del Agua (INA), fue tajante al desestimar estas notificaciones y llevar calma a los santafesinos.
“No importa Google, no importa la aplicación. No necesitamos de Google para nada”, sentenció Borus. El especialista explicó que, independientemente de lo que dicten los algoritmos internacionales, la provincia, el municipio y la nación cuentan con organismos técnicos preparados para realizar un seguimiento preciso y oficial.
“Estamos preparados”
Borus enfatizó que la capacidad de respuesta y monitoreo ha evolucionado drásticamente en las últimas décadas. “Toda la región está preparada para atender situaciones como la del 2003, 2007 o la del 98. Hemos avanzado una barbaridad; la información hidroclimática fluye ágilmente y hoy tenemos un control que no existía en los años 90”, remarcó.
En ese sentido, pidió a la ciudadanía no dar trascendencia a las alertas de plataformas digitales que no están diseñadas para la gestión hídrica local: “La recomendación es que usen las aplicaciones todo lo que quieran, pero no les den bolilla cuando aparecen estas cosas porque no tienen importancia”.
Un evento “acotado”
Respecto a la situación hídrica actual, el hidrólogo explicó que, si bien se registraron lluvias copiosas en la cuenca baja del Salado (los últimos 30.000 km²), el evento ya está definido y en proceso de cierre. “Ya dejó de llover, se disiparon las lluvias. Es probable que la semana que viene haya alguna actividad remanente, pero el evento significativo que produce este repunte ya está terminado”, detalló.
Borus aclaró que el Salado santafesino está evolucionando hacia su pico máximo, el cual se alcanzaría entre la noche de este viernes y el sábado, pero bajo parámetros controlados. “El resultado de estas lluvias es acotado. No estamos en una situación extrema, mucho menos. Puede haber algún desborde puntual en algún lugar, pero es algo sumamente acotado y manejable”, concluyó.
Finalmente, recordó que para que ocurra una catástrofe deberían coincidir crecidas en la alta cuenca con lluvias extraordinarias en la zona local, un escenario que hoy está totalmente fuera de los pronósticos oficiales.






















