Las lluvias asociadas al fenómeno de El Niño y crecida del Paraná complican la actividad ganadera en el norte santafesino. En el departamento General Obligado, los productores ya trasladaron unas 150 mil cabezas de ganado para retirarlas de las zonas de islas, mientras enfrentan dificultades para encontrar campos altos donde reubicar los animales y afrontar los costos adicionales.
En diálogo con Amanecer no es poco, el presidente de la Sociedad Rural de Reconquista, José Ignacio Spontón, advirtió que el traslado y el mantenimiento de la hacienda fuera de su lugar habitual encarecen considerablemente la producción. “Los costos se duplican”, sostuvo, y señaló que la disponibilidad de campos para recibir a los animales es uno de los principales problemas.
Spontón también alertó sobre las perspectivas para los próximos meses y señaló que, de acuerdo con los pronósticos que mencionó, las condiciones vinculadas a El Niño podrían prolongarse hasta abril o mayo del año próximo.
El escenario genera especial preocupación entre los pequeños productores, que tienen menos recursos para afrontar los gastos. “El productor que pueda aguantar, que aguante, porque es su fuente de trabajo, su inversión de tantos años”, expresó.
Trasladar el ganado, una tarea costosa y con dificultades
Spontón señaló que uno de los principales inconvenientes es conseguir campos disponibles para recibir a los animales. Frente a esa situación, la Sociedad Rural de Reconquista convocó a productores que tengan espacio para alojar hacienda y a quienes necesiten trasladarla, con el objetivo de facilitar el contacto entre ambas partes.
“Uno de los cuellos de botella es dónde llevar esos animales”, explicó el dirigente rural, quien indicó que existen campos disponibles hacia el oeste de la región, aunque no abundan las alternativas en las zonas altas cercanas a Reconquista.
El traslado también representa un fuerte impacto económico. Según detalló, los gastos incluyen el arreo, el flete, el personal necesario para movilizar los animales y su mantenimiento en los nuevos establecimientos. “Los costos se duplican”, advirtió Spontón, al describir las dificultades que afrontan los productores en este escenario.
Como referencia, precisó que un flete de corta distancia para una jaula de hacienda puede rondar los 200 mil pesos. A eso se suma la dificultad para conseguir personal con experiencia en el manejo de animales en zonas de islas.
La reubicación también requiere precauciones sanitarias: en algunos campos altos de la zona crece mio-mio, una planta tóxica para el ganado que los animales trasladados desde las islas pueden no reconocer.
Productores pequeños, en una situación más vulnerable
La falta de establecimientos disponibles golpea especialmente a los productores de menor escala, que no siempre tienen recursos para alquilar campos o afrontar los gastos de traslado. Spontón advirtió que algunos terminan llevando sus animales a caminos públicos o ubicándolos en las banquinas, una situación que también genera riesgos para quienes circulan por las rutas provinciales 1 y nacional 11.
Por ese motivo, pidió a los conductores que transiten con precaución ante la presencia de animales y productores que continúan retirando hacienda de las islas.
El dirigente rural recomendó, además, extremar las medidas de seguridad durante las tareas de traslado. En ese sentido, recordó que recientemente se registró la muerte por ahogamiento de una persona en la zona de Villa Ocampo mientras sacaba animales de las islas. “Les pedimos a los productores que, tanto arriba del caballo como en la lancha, usen salvavidas”, remarcó.
Pese a las dificultades, Spontón aseguró que hasta el momento no registraron pérdidas importantes de animales ni un movimiento extraordinario de ventas. “El productor que pueda aguantar, que aguante, porque es su fuente de trabajo, su inversión de tantos años”, sostuvo, aunque reconoció que se espera un año difícil por las perspectivas asociadas al fenómeno de El Niño.
En cuanto al regreso de la hacienda a las islas, explicó que será necesario que el nivel del río descienda considerablemente. Como referencia, mencionó que debería acercarse a los niveles históricos de la zona, en torno a los dos o tres metros, aunque la situación también dependerá de los aportes de agua de las cuencas superiores y de las lluvias que puedan registrarse en los próximos meses.





















