La despedida de Lionel Messi de la Selección argentina tuvo un gesto que fue más allá del fútbol. Antes del partido ante Benín en el Monumental, el capitán del seleccionado africano, Sessi D’Almeida, le entregó al astro argentino una réplica de una de las esculturas más reconocidas de Cotonú, la capital económica de Benín.
La figura representa a una guerrera de las Agojie, el histórico cuerpo militar integrado exclusivamente por mujeres que formó parte del antiguo reino de Dahomey, en África occidental. El monumento original, conocido como Monumento a las Amazonas, tiene 30 metros de altura y fue inaugurado en Cotonú en 2022.
El regalo no fue elegido al azar. Las Agojie ocupan un lugar importante en la memoria histórica del actual Benín y se convirtieron en uno de los símbolos más reconocibles de la fuerza y la identidad de ese país.
Pero, ¿quiénes fueron realmente estas guerreras?
¿Quiénes fueron las Agojie?
Las Agojie, también conocidas como Agoji, Mino o Minon, fueron un cuerpo militar femenino del reino de Dahomey, un Estado que existió en la región de África occidental que actualmente forma parte de Benín.
Los primeros registros sobre estas guerreras aparecen en el siglo XVIII, aunque algunos historiadores sostienen que su origen pudo ser anterior. Una de las teorías vincula sus comienzos con un grupo de mujeres cazadoras de elefantes durante el reinado de Houegbadja, entre los siglos XVII y XVIII. Otra hipótesis señala a la reina Hangbe como una posible impulsora de un cuerpo femenino de protección.
Con el paso del tiempo, las mujeres fueron incorporándose al ejército de Dahomey. El cuerpo alcanzó su mayor desarrollo durante el siglo XIX, especialmente durante el reinado del rey Ghezo, quien las integró formalmente a la estructura militar del reino.
Su importancia llegó a ser enorme. Algunas estimaciones históricas señalan que el cuerpo pasó de alrededor de 600 integrantes durante parte del siglo XVIII y comienzos del XIX a varios miles en su momento de mayor expansión.
Entrenamiento y disciplina militar
Las Agojie no eran una guardia ceremonial. Eran soldados entrenadas para combatir.
Recibían una preparación física y militar extremadamente exigente. El entrenamiento incluía ejercicios de resistencia, combate y pruebas destinadas a acostumbrarlas al dolor y a las condiciones de una batalla.
El ejército estaba dividido en diferentes unidades y contaba con especialistas en distintas armas. Algunas utilizaban mosquetes, otras arcos y también existían unidades dedicadas a la caza de elefantes. Su organización y disciplina llamaron especialmente la atención de los visitantes europeos que llegaron al reino durante el siglo XIX.
Su reputación llegó a ser tan fuerte que los europeos comenzaron a llamarlas “Amazonas de Dahomey”, en referencia a las guerreras de la mitología griega.
Sin embargo, historiadores actuales suelen preferir el término Agojie. La palabra “Amazonas” fue una denominación europea que podía convertir a estas mujeres reales en una especie de figura exótica o mitológica, cuando en realidad formaban parte de una estructura militar organizada.
Una historia mucho más compleja que la de unas “heroínas”
La historia de las Agojie también tiene un lado mucho más oscuro.
Dahomey fue un reino fuertemente militarizado y tuvo un papel importante en las guerras y en el comercio de personas esclavizadas en África occidental. Algunas mujeres fueron incorporadas al cuerpo militar como voluntarias, pero otras llegaron mediante sistemas de reclutamiento forzado, incluyendo personas esclavizadas.
Por eso, aunque las Agojie se convirtieron con el tiempo en un símbolo de resistencia, disciplina y poder femenino, su historia no puede separarse de la estructura política y militar del reino de Dahomey.
Esa contradicción forma parte de su legado: fueron mujeres que alcanzaron un lugar excepcional dentro de un ejército dominado por hombres, pero también participaron de las campañas militares de un Estado involucrado en conflictos, conquistas y esclavización.
El final de las Agojie
La historia de las Agojie quedó ligada al final del reino de Dahomey.
Durante la expansión colonial europea, Dahomey entró en conflicto con Francia. Las guerreras participaron en las guerras franco-dahomeanas de la década de 1890 y enfrentaron a un ejército francés equipado con armamento moderno.
La resistencia fue feroz, pero las fuerzas de Dahomey fueron derrotadas. En 1894, el reino quedó bajo control francés y el cuerpo militar de las Agojie dejó de existir como fuerza organizada.
De guerreras históricas a símbolo de Benín
Más de un siglo después, las Agojie volvieron a ocupar un lugar central en la cultura popular.
Su historia inspiró representaciones cinematográficas y también sirvió como referencia para las guerreras ficticias de Black Panther.
En Benín, su memoria también quedó plasmada en el enorme Monumento a las Amazonas de Cotonú. La escultura representa a una guerrera con las armas en sus manos y la mirada elevada, como homenaje a aquellas mujeres que formaron parte de uno de los cuerpos militares femeninos más singulares de la historia.
Y ahora, una pequeña réplica de esa figura llegó al Monumental.
El capitán de Benín se la entregó a Messi como parte de un homenaje que unió fútbol e historia. Un regalo que, detrás de una pequeña estatua, escondía una historia de guerra, poder, mujeres guerreras y un pasado mucho más complejo de lo que puede contar una simple imagen.





















