La ciudad de Santa Fe busca redefinir su relación con el río y avanzar hacia un modelo de planificación urbana adaptado a una ciudad atravesada por el agua. En ese marco, la Municipalidad puso en marcha una Comisión Especial que trabaja en la creación de los denominados Entornos Urbanos Ribereños, una nueva herramienta destinada a ordenar y proyectar el desarrollo de las áreas vinculadas a ríos, lagunas y humedales.
El objetivo del municipio es construir una mirada integral sobre estos sectores estratégicos, incorporando aspectos urbanísticos, ambientales, sociales, hídricos y económicos para definir criterios de desarrollo sostenible.
La Comisión Especial comenzó a funcionar el pasado 10 de junio y ya concretó tres encuentros de trabajo con representantes de universidades, colegios profesionales, organismos técnicos, la Cámara Argentina de la Construcción, el Concejo Municipal y distintas áreas del Ejecutivo local.
Ocho entornos ribereños bajo análisis
La iniciativa contempla, en una primera etapa, la delimitación de ocho Entornos Urbanos Ribereños: el río Salado, el río Santa Fe, la laguna Setúbal, el Paseo de la Laguna, la laguna del Rodeo, el riacho Santa Fe, Colastiné y el riacho Tiradero Viejo.
Desde la Municipalidad explicaron que estos espacios no serán considerados como límites de la ciudad, sino como áreas de transición donde puedan convivir el desarrollo urbano y las características naturales del territorio.
“Buscamos integrar la relación ciudad-río no como un borde o un límite, sino como una interfaz de transición y convivencia que reconoce las características del ambiente en el que vivimos”, explicó Raquel Wendler, subsecretaria de Planeamiento Urbano y coordinadora de la Comisión.
Un diagnóstico sobre el territorio
Como parte del proceso, equipos técnicos de la Secretaría de Desarrollo Urbano y Recursos Hídricos realizaron un relevamiento de información sobre las condiciones hídricas, ambientales, urbanísticas, constructivas, sociales y económicas de cada sector.
Según detalló Wendler, este trabajo permite identificar diferencias entre las distintas zonas, como la densidad poblacional, el acceso a espacios públicos, la disponibilidad de infraestructura y las limitaciones vinculadas a las crecidas y sequías de los cursos de agua.
“Contar con esta información actualizada y mapeada nos permite entender mejor las características de cada entorno, identificar las problemáticas y también las oportunidades de desarrollo”, sostuvo la funcionaria.
La planificación de una ciudad vinculada al río
Santa Fe tiene una relación histórica con el agua: más del 70% de la superficie del ejido urbano está conformada por ríos, lagunas y bañados que forman parte del sitio Ramsar Delta del Paraná.
A partir de esa condición, la Municipalidad busca generar nuevas herramientas que permitan compatibilizar el crecimiento urbano con la preservación ambiental y la adaptación frente a los riesgos hídricos y climáticos.
El intendente Juan Pablo Poletti destacó que los Entornos Urbanos Ribereños representan una nueva forma de proyectar la ciudad. “El desafío es aprender a convivir con el río, comprender su dinámica y transformar esa relación en una fortaleza”, afirmó.
Próximos pasos del proyecto
La Comisión Especial, creada mediante la Resolución N° 922, continuará con el análisis del marco normativo vigente sobre áreas ribereñas, humedales y sistemas hídricos.
Además, está previsto avanzar con consultas a especialistas y la realización de foros públicos para sumar aportes de distintos sectores de la comunidad.
Desde el municipio señalaron que la propuesta busca establecer una planificación participativa, sostenible y resiliente, con una nueva mirada sobre los espacios donde la ciudad y el río conviven.




















