La realidad política argentina atraviesa un cambio de clima drástico. Según el analista Gustavo Córdoba, el Gobierno Nacional ha entrado en una etapa de “vértigo” donde los argumentos que antes le eran efectivos hoy parecen agotados. En una entrevista exclusiva con LT9, el director de la consultora Zuban Córdoba analizó el reciente estudio de opinión pública que muestra cifras alarmantes para la gestión de Javier Milei.
Un cambio de época y el fin del “relato del pasado”
Para Córdoba, el Gobierno ha perdido su principal herramienta defensiva: la herencia recibida. “El pasado funcionaba como un aliado; ante cualquier crítica, la mención de que ‘podía volver el pasado’ era eficiente. Hoy, el Gobierno no solo perdió la efectividad de ese concepto, sino que no puede explicar el presente”, sentenció el especialista.
Según el analista, el control narrativo de la agenda pública se escurrió de las manos del oficialismo a partir de sucesivos escándalos. “Desde hace dos meses el Gobierno está en dificultades. A partir del ‘Adornigate’ y otros casos, la caída es casi vertical: la pérdida de credibilidad y positividad es el reflejo de lo que vimos en la encuesta”, detalló.
El analista marcó una clara diferencia entre la agenda de la dirigencia y la de los ciudadanos. “La sociedad no está pensando en términos presidenciales, está pensando en cómo llegar a fin de mes y cómo pagar deudas”, aclaró. Sin embargo, reconoció que las posiciones “anti-Milei” son cada vez más voluminosas (entre un 60 y 65%), lo que vuelve muy compleja cualquier “aventura reeleccionista”.
Los números del descontento
El informe de Zuban Córdoba arroja datos contundentes sobre la percepción social:
- Un 72% de los encuestados manifestó que quiere un cambio en el Gobierno Nacional.
- La desaprobación de la gestión del presidente alcanza el 65%.
- La imagen negativa de Javier Milei ya supera el 60%.
El rechazo femenino y la “Manósfera”
Uno de los puntos más destacados de la entrevista fue la brecha de género en la valoración del presidente. Córdoba explicó que el rechazo de las mujeres es 10 puntos superior al de los hombres. “Es lógico, lo primero que hizo Milei al asumir fue eliminar el Ministerio de la Mujer y las políticas de cuidado”, señaló.
Además, vinculó este fenómeno con una tendencia global de extremas derechas denominada “Manósfera”. “Hay movimientos que plantean un retorno a la Edad Media, queriendo privar del voto a minorías y mujeres. En Argentina, el supremacismo de estos grupos es llamativo y las mujeres son las primeras en detectar y castigar estas políticas”, analizó.
La oposición y el “postmileísmo”
Respecto al armado de una alternativa, Córdoba fue crítico con el peronismo: “No sé si la sociedad lo mira hoy como alternativa. Deberían unificar posturas y atenuar disputas internas; la falta de acuerdos del Frente de Todos fue una de las peores cosas que nos dejó”.
Para el consultor, el futuro de Argentina es “coalicional”, pero advirtió sobre el error de repetir experiencias fallidas: “Generar una coalición electoral sin una cultura de gobierno es un error. El próximo gobierno necesitará consensos altísimos, una base legislativa de casi el 70% para administrar y lograr el equilibrio fiscal que la sociedad va a demandar”.
¿Hay recambio político?
Ante la consulta sobre el futuro de la gestión y la posibilidad de una reelección, Córdoba fue cauto pero punzante: “Hoy el ‘mileísmo’ son Javier y Karina Milei sentados en un living; no los veo con la prestancia de la conducción política ni el conocimiento del Estado para encarar la tarea. Incluso sus socios y parte del círculo rojo ya están buscando un recambio”.
“Milei va a dejar la vara muy baja en términos de gestión pública, pero también una revalorización de lo público en la vida cotidiana de los argentinos”, concluyó Córdoba, subrayando que aún restan definiciones centrales como la implementación de la Boleta Única de Papel o la continuidad de las PASO.
Finalmente, el analista concluyó que, aunque falte un año y medio para las próximas instancias electorales —lo cual definió como “ciencia ficción” en Argentina—, el Gobierno enfrenta el desafío de demostrar si tiene la voluntad política de mejorar la situación económica y social antes de que el desgaste sea irreversible.





















