Chubut atraviesa una emergencia ambiental sin precedentes: los incendios que afectan a Epuyén y al Parque Nacional Los Alerces avanzan de manera incontrolable, consumiendo bosques, pastizales y viviendas.
A este escenario se suman las altas temperaturas, el viento constante y la escasa lluvia, que dificultan las tareas de los bomberos, mientras cientos de familias viven con riesgo de evacuación y pérdidas materiales.
En diálogo con LT9, Ruben Oliva -presidente de la Federación de Bomberos Voluntarios de Chubut- calificó los incendios como “una verdadera catástrofe”.
En esta línea, aseguró que olo en Epuyén, las llamas consumieron más de 13.000 hectáreas -la mayoría bosques nativos- y provocaron la pérdida de varias viviendas.
Oliva advirtió que el avance del incendio es errático y difícil de predecir, debido a las condiciones climáticas adversas. El viento constante y las altas temperaturas dificultan la contención de las llamas, y aunque el domingo pasado se registró una lluvia ligera, no fue suficiente para frenar la propagación.
Además del impacto ambiental, la situación genera un riesgo constante para los vecinos. Muchas familias debieron ser evacuadas ante la cercanía del fuego, mientras otras se resisten a abandonar sus hogares, “a veces las familias no se quieren ir hasta el último momento, y tenemos que forzarlas a retirarse porque si no no se puede controlar”, detalló.
La interacción entre la voracidad del fuego y la infraestructura habitacional convirtió la zona en un frente de emergencia permanente.
Operativo de bomberos y coordinación interprovincial
El operativo de contención se desarrolla en cuatro frentes principales: brigadas forestales, Plan Nacional de Manejo del Fuego, bomberos voluntarios de Chubut y personal de la zona de El Bolsón.
Según Oliva, más de 200 bomberos trabajan de manera sostenida desde hace semanas, enfrentando el cansancio físico y psicológico que genera la magnitud del incendio.
La coordinación interprovincial también es clave, bomberos de Neuquén se sumaron a las tareas en zonas críticas, mientras que brigadistas y medios aéreos de distintos puntos del país colaboran con el despliegue.
Aun así, la intensidad del fuego y las condiciones climáticas limitan la efectividad de estas acciones, obligando a replantear constantemente las estrategias de contención.
El trabajo de los bomberos incluye no solo combatir el fuego, sino también asegurar la evacuación de familias que se niegan a abandonar sus casas hasta el último momento.
Oliva destacó que la prioridad sigue siendo evitar pérdidas humanas, aun cuando el escenario parezca incontrolable, y que la moral del personal se ve afectada por la dificultad de contener las llamas en un entorno tan desafiante.
Pronóstico y desafíos futuros
El origen de los incendios se encuentra bajo investigación y, según Oliva, podría haber sido intencional, lo que suma preocupación frente a la magnitud de la destrucción.
La previsión meteorológica indica la posibilidad de lluvias ligeras en la región, aunque con baja certeza y distribución incierta.
“Hay probabilidad de 8 milímetros de lluvia, tenemos que ver si realmente se ubica sobre el sector afectado, ojalá caiga lo antes posible”, concluyó
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