El discurso del presidente Javier Milei en el marco del homenaje a los veteranos y caídos en la guerra de Malvinas, generó sorpresa e incertidumbre. Su giro discursivo puso en duda la histórica postura argentina de no reconocer a los isleños como parte de la negociación, suma una nueva contradicción a la política exterior del país.
En exclusivo por la Nueva Nueve, la periodista y politóloga, Alejandra Conti, se refirió a los dichos de mandatario nacional y planteó la necesidad de establecer una estrategia, "este giro discursivo que en principio no se sabe si corresponde a una estrategia de Cancillería, cosa que no parece, o una iniciativa personal de Milei y de quien le escribe los discursos que tomó esta iniciativa desconociendo lo que ha sido una de las cuestiones que se ha mantenido durante los años de democracia: no reconocer a los isleños como parte en la mesa de negociación por la cuestión de las Islas Malvinas"
La falta de avances en la causa Malvinas pone en evidencia la carencia de una estrategia diplomática clara y efectiva, luego de cuatro décadas desde la guerra de 1982, Argentina sigue sin lograr avances en su reclamo, "¿Cuántos años pasaron de aquel dos de abril y uno piensa: no se ha avanzado nada, todo lo contrario? Así es, y eso ahora me parece que Argentina empieza a preguntarse: ¿Qué estamos haciendo mal para que luego de 43 años sigamos parados en el mismo lugar sin haber avanzado ni un centímetro en nuestro beneficio?"
Según la especialista, a lo largo de los distintos gobiernos, las posturas resultaron contradictorias y la política exterior argentina osciló sin lograr un consenso estable, "en realidad no se puede decir ‘nuestra diplomacia’, porque ha habido distintas posiciones en los distintos gobiernos. Por ejemplo, durante el menemismo intentó un acercamiento. Después, el kirchnerismo se fue al otro extremo y empezó a hostigar a los isleños, a ningunearlos, a considerarlos ocupas. Y ahora esto que no sabemos bien qué es, porque no se ha explicado, tampoco entendemos cuál es el objetivo de este discurso de Milei".
Conti consideró que uno de los mayores déficits de la política argentina en este tema responde a la ausencia de un trabajo diplomático efectivo en los foros internacionales, y sostuvo que la acciones como participar de asambleas en la ONU o en el Comité de Descolonización "no son suficientes sin una estrategia bilateral firme y a modo de ejemplo compartió: "Perdimos el voto favorable de Sierra Leona hasta que los isleños concretaron con ellos un acuerdo de pesca muy conveniente. Eso también es una falta de negociación, una falta de trabajo. No basta con un discurso una vez al año en la Asamblea o en el Comité de Descolonización, hay que hacer un trabajo bilateral con los estados que nos pueden apoyar".
A estos conflictos se suma la falta de adaptación a los cambios geopolíticos del mundo, "no podemos trabajar con la misma mentalidad cuando en el mundo China avanzó sobre África y la copó comercialmente. Está intentando hacer lo mismo en América Latina, solo que Rusia se le ha adelantado. Y Gran Bretaña ha establecido que su interés en la Antártida es mucho mayor que en 1982".
Otro factor que sigue afectando la posición Argentina en la cuestión Malvinas es la derrota en la guerra de 1982, aunque el país intentó desligarse de aquella dictadura militar, el peso de la derrota sigue marcando la postura internacional, "hay un agravante para nuestra situación, y es que perdimos una guerra, y eso internacionalmente pesa. Nosotros podemos pretender que las cosas vuelvan a foja cero, decir ‘no, miren, era una dictadura, ahora somos una democracia’, pero el mundo no ve las cosas así".
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